domingo, 6 de mayo de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 48

Wolfrang Amadeus Mozart (Glenn Gould). Sonate per piano K-131.

Esa misma noche, a eso de las dos de la mañana, volvió a verla por primera vez.

Lo malo era que en el fondo él estaba contento de sentirse así, de no haber vuelto, de estar siempre de ida aunque no supiera adónde (…) y cosas por el estilo, y mate amargo.

Hubiera sido tan fácil organizar un esquema coherente, un orden de pensamiento y de vida, una armonía. (…)Pero cuantas veces había cumplido el mismo ciclo en montones de esquinas y cafés de tantas ciudades, cuantas veces había llegado a conclusiones parecidas, se había sentido mejor, había creído poder empezar a vivir de otra manera, por ejemplo una tarde en que se había metido a escuchar un concierto insensato, y después... Después había llovido tanto, para qué darle vueltas al asunto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada